Antes de invertir: los cuatro pasos
Colchón, deudas, objetivo y plazo. El orden importa más que el producto.
4 min de lecturaInvertir y la bola de nieve
Primero, el colchón. Antes de invertir un euro, aparta dinero para imprevistos (de tres a seis meses de gastos básicos) en una cuenta a la que puedas acceder enseguida. Si no lo tienes, el primer imprevisto te obligará a vender tus inversiones, quizá en el peor momento.
Segundo, las deudas caras. No tiene sentido intentar ganar un 6 % invirtiendo mientras pagas un 20 % por una tarjeta revolving o un minicrédito. Liquidar esa deuda es la mejor inversión que puedes hacer.
Tercero, para qué y para cuándo. No es lo mismo ahorrar para un viaje dentro de un año que para dentro de veinte. Lo que vas a necesitar en menos de tres o cinco años no debería estar en bolsa.
Cuarto, cómo. Para la mayoría de la gente, lo más sensato es diversificar mucho (por ejemplo, con un fondo indexado mundial), aportar una cantidad fija cada mes y no tocarla. Aburrido, sí. Eficaz, también.
Y una regla de oro: si alguien te promete rentabilidades altas, rápidas y sin riesgo, no es una inversión, es un engaño.
Contenido educativo. No es asesoramiento financiero.
